• Enrique Gasga Ventura
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Si en lo que va de la actual administración del gobernador Mariano González Zarur sus propuestas respecto a los presupuestos de egresos que el gobierno del estado ha ejercido en 2012 y 2013 han sido “responsables”, término empleado por el mismo gobierno para referirse a la forma en que han propuesto la distribución de los recursos,  entonces algo debe estar fallando con el manejo de éstos cuando existe una clara recesión económica, política y social en la entidad. Ante esto, llama la atención el hecho, de que nuevamente el gobierno estatal en voz del Secretario de Finanzas del gobierno del estado siga empleando en su discurso la palabra “responsable”, al referirse al “Paquete Económico del Estado de Tlaxcala para el Ejercicio Fiscal 2014”, será que para el próximo año, el gobierno tenga preparado un plan ”B” para aplicar los recursos de manera diferente a la que prácticamente durante la mitad del presente sexenio ha hecho, con lo cual se pudieran revertir los pésimos resultados obtenidos hasta ahora, no lo creo. Y si esto no es así, y lo que en realidad está fallando no  sólo ha sido la aplicación de los recursos, sino también las propuestas de asignación y ejercicio de éstos, entonces estamos frente a la posibilidad de una recesión más agresiva, ya que el planteamiento fiscal del gobierno marianista para el 2014 es similar a la de los dos años anteriores, y es infantil pensar que el manejo y aplicación de los recursos ahora sí va a ser honesta, clara y equitativa.

En el primer año del presente gobierno del estado, el recurso asignado para el ejercicio fiscal 2011 que fue heredado por la anterior administración, fue histórico; sin embargo, el mal manejo y desordenada aplicación de los recursos provocó una inestabilidad gradual, no sólo en el aparato gubernamental, sino en los diferentes sectores de la sociedad en el estado: no se concluyeron la mayoría de obras importantes etiquetadas para ese año, los programas sociales sufrieron un grave descalabro, los servicios de salud se vieron afectados, y varios hospitales hechos durante la anterior administración fueron desprotegidos por el gobierno, además de que no se realizaron obras grandes ni medianamente importantes. En adelante el gobierno marianista, ya con la facultad no sólo para manejar la aplicación de los recursos, sino para elaborar su propuesta anual del presupuesto de egresos hizo lo propio, pero los resultados fueron prácticamente los mismos, ya que la falta de obra pública, de apoyo al campo, a los programas sociales, a los sectores vulnerables y al sector salud, entre otros han sido una constante en la actual administración.

Lo anterior, aunado a la difícil situación que día con día se agrava en todo el país con el recurrente aumento a la gasolina y a los productos derivados del petróleo; así como al aumento indiscriminado de los precios de productos de primera necesidad y con la “burla” que representa la proyección de aumento de alrededor de sólo 2 pesos al salario mínimo para el 2014, pone al estado de Tlaxcala en una difícil situación en la que por si fuera poco el desempleo va en aumento y la situación de pobreza crece cada vez más.

Es por ello importante que el Ejecutivo del Estado aplique de verás de manera “responsable” -no sólo en el discurso-, los recursos públicos con eficiencia, atacando la corrupción y mal servicio de las dependencias del gobierno estatal; que reactive los programas sociales y evite el desvío de recursos de los entes que conforman su administración, ya que en este año el daño patrimonial por desvío de recursos en el estado ascendió a varios cientos de millones de pesos; por otra parte es necesario que la próxima legislatura del Congreso del Estado cumpla con su función de fiscalización de los recursos ejercidos por el Ejecutivo, que sea un contrapeso ante los posibles excesos del Ejecutivo y que el Ejecutivo atraiga inversión privada y haga lo necesario para reactivar la economía del estado. La situación no es fácil, pero si mínimamente el gobierno del estado no busca revertirla, el daño que siga provocando la recesión generada, será cada vez más agresivo para los tlaxcaltecas.