El fallecimiento de una vecina de Apizaco, estimada por la sociedad, puso de manifiesto un hecho que llama poderosamente la atención, al velorio acudió Mariano González, su hija y un hermano, permanecieron en un rincón, solo los miraban.
Ya se siente el clima de frialdad en las giras, por más intentos que se hacen por la publicación de esas imágenes de campaña abrazando a las viejitas y a los niños, ya nadie las cree, el divorció es evidente.
Se ha roto esa confianza, el mal trato, los pleitos, las discusiones, los abusos de algunos funcionarios segundones, el rechazo a los ciudadanos tienen un precio, el desprecio y la indiferencia son los primeros signos.
Los abucheos y rechiflas a la menor provocación, les deben de preocupar. Pero más esas frases despectivas para con los contrarios, no hay respeto, no hay altura para abordar con seriedad los problemas de los tlaxcaltecas.
“El final se acerca ya, lo esperaré serenamente”; “no le busquen tres pies al gato, sabiendo que tienen cuatro”; “ven el ojo en la paja ajena y no ven la viga en el propio”, solo por citar las más recientes.
Hay detalles que no pasan desapercibidos para la opinión pública, como esas rechiflas monumentales en las dos pasadas inauguraciones de la edición moderna de la feria.
Ahora ya no se hizo en público, más bien en un centro de convenciones, con gente bonita, aplaudidora y que no le chifle al gobernador, como ocurrió en la carga del sable en Apizaco, frente al presidente Enrique Peña Nieto.
Es más, en eventos masivos, Tulio Hernández se lleva de calle a Mariano González, sea como sea el cariño del pueblo y el agradecimiento se hace manifiesto en estas ocasiones.
Por cierto se dice que el año que entra regresa a Tlaxcala la mismísima Doña Beatriz Elena Paredes Rangel, para poner orden en la granja, la verdad ojalá y llegue a tiempo para rescatar a su partido.
Porque hasta Brasil ha llegado a la embajada de México la noticia de que en Tlaxcala las cosas están color de hormiga, que volvió a ser nota nacional al exigir la senadora Lorena Cuellar respeto y garantías para periodistas y la libertad de expresión en Tlaxcala.
A Beatriz paredes ya le informaron que en la UAT las cosas se pusieron ré feas, que ya hasta instalaron campamentos para defender la autonomía universitaria, por si las dudas se la quieren quitar los marianistas.
También le dijeron que un grupo de paracaidistas agrede a los tlaxcaltecas allá en los límites territoriales de San Pablo del Monte y que es la hora en que no se aplica el rigor de la ley, se pasan de tolerantes.
También ya le informaron a la embajadora de México que el PRI fue despedazado en las pasadas elecciones intermedias, que se perdieron importantes bastiones como la capital, Apizaco, Chiautempan o Huamantla y eso no se puede tolerar.
Pero lo que encabritó a la ex gobernadora fue el maltrato a los chicos de la prensa, porque ni en los peores momentos de su administración se había agredido a los periodistas, menos se les había encarcelado por hacer su trabajo.
Quiere venir a Tlaxcala, para constatar personalmente que en las giras y eventos no se invita a los representantes de los medios de comunicación, menos a las giras que se han realizado por los municipios.
Eso le causó mucha extrañeza, pero le aclararon que hay temor de que se diga lo que realmente hay detrás de cada una de esas giras a los pueblos y comunidades, además de que los de la comitiva solo van a comer quesadillas o gorditas.
Que los enfrentamientos con los viejitos son constantes, que hay reclamos porque los apoyos no llegan, porque no hay trabajo, porque hay muchas carencias y la ayuda no llega a la gente más necesitada.
Que el clamor de la gente es que venga para ver que se repartan equitativamente los apoyos, como cuando ella gobernaba, porque eso ha llevado a la derrota a su partido, como apenas ocurrió.
Que se han gastado el dinero en publicar las fotos de las salidas del gobernador a los informes, sin que eso sea de beneficio para los tlaxcaltecas, que cada viaje cuesta mucho dinero, porque le han tomado el gusto a los vuelos en aeronaves.
Que los funcionarios que promueven supuestamente a Tlaxcala, para que vengan las inversiones, se la pasan en antros tragando y tomando, sin que lleguen las fábricas por ningún lado.
La verdad es que si ese retorno a tierras tlaxcaltecas es cierto y si es para poner en orden la casa, bienvenida sea Beatriz Paredes, porque no se vale tanto dispendio de dinero, mientras la gente no tiene para comer.
Todo parece indicar que “les quedó grande la yegua”, no se encuentra esa cajita de cristal, nos ha llegado a gobernar gente de fuera que ofende, no nos respeta, nos ningunea y eso no se vale pues no que…TLAXCALA ERA PARA LOS TLAXCALTECAS.
