• Pedro Morales
Algo raro pasa en Tlaxcala donde desaparecen tierras y dinero

El ex presidente de la república Felipe Calderón Hinojosa autorizó en junio del 2008, la construcción en Tlaxcala de un punto logístico multimodal de transportación o puerto seco, y le asignó inicialmente un presupuesto de 100 millones de pesos.

La noticia fue confirmada por el entonces gobernador Héctor Ortiz quien adelantó que la obra se iniciará a más tardar en unos 15 días, en el municipio de Atlangatepec.

Después de entregar reconocimientos a deportistas destacados en un evento realizado en Casa de Gobierno, el ex jefe del Ejecutivo estatal refirió que el punto logístico "tiene que ver con el Arco Norte que ya pasa por el Estado, y que nos acerca al norte, a los puertos y al sureste del país".

"Tlaxcala ocupa un lugar privilegiado, y eso nos permitirá hacer un centro estratégico de distribución de mercancías, pretendemos que sea un centro internacional para desahogar esta zona del país... además al aeropuerto de carga de Atlangatepec pretendemos hacerlo un aeropuerto de carga internacional", expuso.

Ortiz Ortiz estimó en aquel entonces que la inversión, para esta obra sería multimillonaria, dijo a los representantes de los medios de comunicación que "si les hablo de mil millones, me quedo muy corto".

"Estoy pensando que no hay que dejar cosas a medias y no empezar cosas mientras no terminemos las que están en proceso, vamos a terminar el periférico y vamos terminar los hospitales", dijo en tono burlón.

Agregó que el puerto interno contará con un centro de abasto de combustibles, para ello ya se cuenta con 300 hectáreas de terreno y se prevé la adquisición de 200 hectáreas más en un futuro cercano.

Este proyecto, dijo, será posible por la buena ubicación y la infraestructura carretera que tiene la entidad, principalmente el recientemente concluido Arco Norte y la carretera México-Veracruz, apuntó.

Sostuvo que el proyecto se ubicará en la región de Atlangatepec, y beneficiará a todo el estado, principalmente a la zona poniente, donde se encuentra Calpulalpan.

Expuso que para la concreción de este proyecto "algunas dificultades ya se han ido allanando, entonces lo que sigue es que comencemos a hacer infraestructura, o sea pavimentar, conseguir el agua potable y la energía eléctrica para el sitio".

Agregó que el sitio donde estará ubicado el proyecto es estratégico, y permitirá mejorar las inversiones que llegan a la entidad, debido a la cercanía con otros estados del centro del país.

Ortiz Ortiz indicó que el proyecto tenía el apoyo del gobierno federal, por lo que las bases estaban puestas, para impulsar un desarrollo integral de la región.

La meta del puerto interior, puntualizó el ex gobernador, "es dejar las 500 hectáreas urbanizadas y al menos una empresa establecida, para que esto sea el detonante".

Añadió que la central de combustibles "ha de requerir como 100 hectáreas, estamos hablando de un centro de distribución para todo el altiplano de México, la Ciudad de México incluida, así como Puebla y toda la región centro".

A final de cuentas y transcurrido el tiempo, las acciones especulativas con los terrenos de la parte poniente de Tlaxcala pasaron del proyecto de negociazo a un ajedrez en el que seguramente solo entraron los más cercanos colaboradores.

Transcurridos tres años, es muy sospechosa la actitud de la actual administración, porque ni pide, ni rinde cuentas de los cien millones de pesos y las tierras a nombre de quién están escrituradas, si se toma en cuenta que en el polígono de referencia no se ha realizado ninguna obra.

Desde tiempos de Tulio Hernández se construyó la aduana interna que sigue en funciones y el aeropuerto, que está en manos de la Sedena, pero por ningún lado se miran siquiera señales de algún otro desarrollo.

Un proyecto como el puerto seco alienta, para imaginar un formidable movimiento de carga, descarga, almacenamiento, operación aduanal y hasta aeroportuaria, con chamba para muchos.

No será que se dio el pitazo a los cuates-cómplices de la propia administración para comprar ahí, un terrenito con el pretexto de tener, unos pollos, unos arbolitos, construir unos jacalitos en al menos 40 hectáreas.

Cosa de nada para entretenerse los fines de semana, cuando en realidad se hicieron con parcelas aledañas a la terminal de carga y finalmente despertaron la sospecha del gobierno federal.

Ahora nos explicamos el enojo de quienes vendieron sus tierras a precios bajos, la razón por la que líderes campesinos alzaron la voz para que cada hectárea se pagara no en 150 ni 200 mil pesos.

Al conocer el proyecto, se dejaron no solamente pedir un millón de pesos por hectárea, sino convertirse en socios, junto con el gobierno para garantizar trabajo a la gente de la región.

Pero algo pasó el proyecto se fue a otro lado, del dinero nada se dijo y de las tierras mucho menos, no hay explicación, salvo que Tlaxcala se haya convertido en el triángulo de las Bermudas… PORQUE TODO DESAPARECE.