• Pedro Morales
Por falta de uso se deterioran las instalaciones, ya se murieron las palmeras

Pasan los meses y no se sabe para cuándo se inaugurará el parador turístico de San Miguel del Milagro, no se ve para cuando llegue su inauguración, pueblo y gobierno siguen enfrentados.

Las cuatro enormes palmeras ya se murieron, costaron carísimas, las instalaciones se deterioran por falta de uso.

En su momento el gobernador Mariano González Zarur, afirmó que estas acciones responden a su compromiso de transformar y convertir a Cacaxtla en un ícono de Tlaxcala, así como de detonar el desarrollo en esa región.

Pero no hay para cuando se cristalice ese compromiso.

Se trata de una alameda en un espacio de ocho mil 353 metros cuadrados; el acceso a la Avenida San Miguel en una distancia de tres mil 749 metros cuadrados.

Estacionamientos, instalaciones eléctricas subterráneas, así como la creación del centro gastronómico y artesanal en la zona del santuario de San Miguel del Milagro.

La inversión estatal y federal asciende a 21.5 millones de pesos, son parte de un proyecto integral que sentaría las bases de un desarrollo pleno no sólo para la comunidad y las zonas arqueológicas, sino para todo el Estado.

Estas obras responderían a la necesidad de contar con infraestructura adecuada y de calidad para atraer a más visitantes nacionales y extranjeros a las zonas de Cacaxtla y Xochitécatl, así como al Santuario de San Miguel del Milagro.

El diputado Carlos Augusto Pérez Hernández comentó que los lugareños se inconformaron con la realización de esta obra pública que lleva a cabo el gobierno del Estado.

“Me parece que es natural y justa, ya que en el pasado, los gobiernos en turno han desestimado la participación de la ciudadanía”, comentó.

Reconoció que sería una lastima porque desde hace muchos años han estado solicitando que el gobierno del estado voltee los ojos al sur poniente no solo al centro y norte del Estado.

Como en su oportunidad lo comentamos en este espacio, cuando llega gente de fuera vienen a reconquistar a Tlaxcala, es el caso de Mauricio Romano del Valle, imponen y no toman en cuenta a la gente.

En principio debieron haber conciliado a los ejidatarios, grupo poderoso que cuida la zona arqueológica de Cacaxtla y Xochitécatl, luego está otro grupo que es el de los comerciantes, también con poder para las decisiones.

Por si esto no bastara, está el grupo de la iglesia, fiscales y demás seguidores y fieles del Santo Patrono, no iban  a dejar que otras gentes lleguen a sus lares y a final de cuentas los inconformes que se hacen llamar el pueblo, pues también exigen sus espacios.

Sin olvidar a los artesanos.

Total que el citado parador significa el enfrentamiento de uno o más de estos grupos, totalmente radicales, porque siempre han defendido lo que es suyo.

Se ha informado sobre una tercera etapa de este proyecto, en el que se han invertiría un total de 20.1 millones de pesos, cantidad que representa 60 por ciento del total del Programa de Imagen Urbana, destinado a Tlaxcala.

Se trabajaría en el proyecto de construcción de una calzada que comunique a las zonas arqueológicas de  Cacaxtla y Xochitécatl, que son otros lugares que atraen turistas a la entidad y propician derrama económica a favor de los tlaxcaltecas.

Hay otras alternativas, pero mejor gente de otras entidades se preocupa por difundir la riqueza cultural de Tlaxcala en los medios electrónicos, que los locales, sin que esto quiera decir de ninguna manera que no se hace nada.

Pero lo cierto es que no hay resultados, ya van dos años y nueve meses de colgarse de los resultados de las ferias más grandes como las de Huamantla, Tlaxcala y Chiautempan, mientras no se miran por ningún lado turistas.

Cabe recordar que en tiempos de José Antonio Álvarez Lima, se logró interesar al turismo nacional e internacional con una simple fórmula, la promoción adecuada y la conjugación con la cultura.

Ahora tal pareciera que cultura y turismo son como agua y aceite, cuando debieran ser el motivo para el arribo de miles de turistas, porque de que hay potencial lo hay, basta mencionar los bellos escenarios naturales.

Nuestras montañas, ex haciendas, la riqueza arquitectónica, prehispánica, la gastronomía que no se basa como ahora en San Miguel del Milagro, donde tal pareciera que al visitante lo invitan a echarse un sope o quesadilla.

Eso nos recuerda eso del “comes y te vas”, porque la pregunta es ¿para qué sirve un paradero?, si es la hora en que ni se ha inaugurado.

No hay un hotel de cinco estrellas donde vengan a pernoctar los europeos, mucho menos se ha dignificado la prestación de los servicios en el área… NO TIENE LA CULPA EL INDIO.