• Pedro Morales
Que cada quien se rasque con sus propias uñas

Mucho revuelo causó la declaración de Lorena Cuéllar Cisneros, en el sentido de que Mariano González Zarur habría trabajado para Acción Nacional, la verdad ese señalamiento no es nada nuevo.

Esto lo sabe perfectamente quien se dice el coordinador de los esfuerzos de todos los tlaxcaltecas, hace cinco años, en un homenaje a Emilio Sánchez Piedras, el ahora gobernador arremetió fuerte contra Beatriz Paredes.

Dijo ante unos cuantos periodistas que Beatriz Paredes era una traidora, estaba enojado porque no lo habían dejado pasar, cuando se destapó Joaquín Cisneros, Mariano González, siempre solo, se dio cuenta.

Los dados estaban cargados para el alfil de la señora Paredes, tocaba la alternancia, que no traición, a Alfonso Sánchez Anaya, quien cuando se le preguntó si era cierto dijo:

¡Mariano Miente!

Pasa el tiempo, al fin se le hace a Mariano ser candidato, tiene enfrente ni más ni menos que al peso pesado de Beatriz paredes, a su pupilo preferido, al que le cargaba el portafolios, igual que Sánchez Anaya.

“El Lobo Estepario” decidió enfrentar con su propio peso a las huestes orticistas, el resultado ya lo sabemos, al final Mariano González se quedó solo, muy solo, como ese auténtico lobo estepario, abandonado en su propia tierra.

Entonces de lobo se transformó en “El Último de los Mohicanos”,

Según Wikipedia, el último mohicano, a veces también traducido como El último de los mohicanos (título original en inglés, The Last of the Mohicans: A Narrative of 1757) es una novela histórica del autor estadounidense James Fenimore Cooper, publicada por vez primera en febrero de 1826.

Es el segundo libro de la pentalogía Leatherstocking Tales y el más conocido. The Pathfinder, publicado 14 años después en 1840, es su secuela.

La historia se desarrolla en el año 1757, durante la guerra franco india (la guerra de los siete años), cuando Francia y Gran Bretaña combatieron por el control de las colonias de Norteamérica.

Durante esta guerra, los franceses recabaron la ayuda de tribus nativas americanas para luchar contra los más numerosos colonos británicos en esta región.

Cooper llamó a uno de sus principales personajes Uncas por el bien conocido sachem (un jefe principal) mohegan que había sido aliado de los ingleses en la Connecticut del siglo XVII. Cooper parece confundir o fusionar los nombres de dos tribus, los mohegan y los mahican o mohicanos.

El bien conocido libro de Cooper contribuyó a confundir el conocimiento popular de las tribus hasta la actualidad.

Después de la muerte de John Uncas en 1842, el último descendiente masculino de Uncas, el Newark Daily Advertiser escribió, "Last of the Mohegans Gone," lamentando la extinción de la tribu.

El escritor no se percató de que el pueblo mohegan aún existía.

Siguen sobreviviendo hoy y son una tribu reconocida federalmente con sede en Connecticut.

Los mahican vivían en el valle del río Hudson y siguen sobreviviendo hoy como un tribu india reconocida federalmente como la comunidad Stockbridge-Munsee en Wisconsin.

La novela fue una de las más populares en inglés en su época, aunque los críticos identificaron fallos narrativos.

Su largura y su estilo formal de prosa han limitado su atractivo para lectores posteriores, aunque El último mohicano sigue siendo muy leída en cursos de literatura de Estados Unidos.

El personaje Chingachgook dice la frase de la que se saca el título, cuando dice "Cuando Uncas siga mis pasos, no quedará ya nadie de la sangre de los sagamores, pues mi hijo es el último de los mohicanos.

"También se menciona el título cerca del final del libro, cuando Tamenund dice, "He vivido para ver al último guerrero de la sabia raza de los mohicanos”,

Volviendo a Tlaxcala, tenemos que en la elección contra el clan Ortiz, es claro que alguien dio la orden para que dejaran solo a Mariano, y así se fue derrotado, pero no vencido.

Una y otra vez ha contado que junto con un reducido grupo, entre ellos el periodista Néstor Flores fue que iniciaron otra vez con el preparativo de la campaña.

Parecía una aventura imposible, pero a final de cuentas su propuesta fue creciendo, ante el asombro de sus correligionarios, pero nunca olvido que lo dejaron solo, que lo traicionaron.

Así transcurre su campaña, se mide con Adriana Dávila y casi al final de la campaña viene esa reunión entre amigos y parientes en una casita de la Ciénega, en Apizaco.

Llega Beatriz Paredes, entonces Mariano le explica que son del mismo bando, que se acuerde cuando emparentó con Don Emilio, fue su suegro, su maestro y que ahora si ya había entendido.

La respuesta de La Doña, fue de aprobación, solo por eso se explica que Mariano González no pudiera hablar de la emoción, la voz se le quebró y las lágrimas salieron por su rostro de hombre maduro.

A la distancia, ha dicho que es huérfano, que “no tengo ni madre, ni padre políticos”, ya ha logrado su objetivo, ser gobernador, lo demás es otra cosa, son nuevas formas de hacer política.

No se duda de acuerdos cupulares, pero más allá de todo eso, ahora no se puede hablar de traición, porque es mejor que llegue la alternancia o ayudar a quien ha traicionado una y otra vez.

No hay obligación para apuntalar a un partido que le dio la espalda, menos a sus candidatos, no hay el surgimiento de nuevos cuadros, la mesa está puesta para que quien tenga más saliva, trague más pinole… SE ACERCA EL RELEVO.