• Pedro Morales
La UPET debe frenar la usurpación para frenar linchamientos

Desde hace tres años, con el arribo de la nueva administración priista, una nube de agentes del gobierno que se dicen “periodistas”, ha invadido todas las esferas sociales usurpando a reporteros.

 Grabadora, cámara y libreta en mano, estos personajes encubiertos se presentan en ruedas de prensa, conflictos, marchas, plantones y se meten por todas partes, pero tratan de pasar desapercibidos.

Los usurpadores de la pluma existen por todos lados, lo mismo que en el gobierno estatal, federal y sus dependencias, ni se diga en la seguridad y hasta en el sistema educativo, en su mayoría son aviadores.

El efecto al paso del tiempo es que cuando alguien de la política o de la sociedad, sobre todo quienes se inconforman por algo, convocan  a ruedas de prensa.

Lo raro es que en cada evento de esta naturaleza llegan entre veinte y treinta “periodistas”, pero los interesados al revisar al otro día las notas, se dan cuenta del engaño, fueron victimas de espionaje oficial.

El cinismo de esta gente llega a tal grado de impunidad, que son quienes se sientan a desayunar, sin habérselo ganado, se agandallan el café, las galletas y hasta son invitados a las comidas.

El resultado es que tanto políticos, funcionarios, diputados, líderes y la sociedad en su conjunto le ha perdido el valor a sus medios de comunicación.

Por eso las consignas ofensivas como esa de “prensa vendida no somos uno, ni somos cien, prensa vendida cuéntanos bien”.

Por eso las agresiones, por eso el gremio debe de unificarse para sacudirse a estas lacras imitadoras, que no son siquiera capaces de elaborar una mala nota informativa, puro teléfono para orejear.

Algo nunca visto en Tlaxcala pasa en torno a la comunicación y no precisamente a los medios, sino a quienes diariamente se esfuerzan por conseguir la nota, las y los reporteros peligran.

 Tal parece que en cada entrevista al “Amo de las Bestias”, da señales de una agresividad y desprecio que nunca antes se había visto en Tlaxcala, la ira y el coraje se vuelca contra reporteros.

Es público y notorio que a la menor provocación, la respuesta es agresiva, para intimidar y que sirva de ejemplo para que no se le cuestione, pero no es tan bravo el león como lo pintan.

Ahí tenemos a un Ejecutivo sometido por el magisterio, que incluso suspendió su segundo informe de gobierno, no se mete con ellos y los deja que hagan lo que   quieran, ni siquiera importa que sitien la ciudad capital.

El mal ejemplo cunde, pero ya son muchos los casos en que esa intolerancia se ha vuelto violencia, son otros los actores, pero el ejemplo de agresividad y violencia verbal ha pasado de las palabras a los hechos.

Ni en los peores momentos entre la relación de prensa-Estado, desde tiempos de la intolerante Beatriz Paredes, pasando por el perredista Alfonso Sánchez Anaya o el porrismo del panista Héctor Ortiz se habían agredido a los reporteros.

Pero todo tiene una explicación, en principio habría que analizar los tipos de medios de comunicación que sobreviven en Tlaxcala, los hay, en su mayoría, sometidos al imperio del poder, vía jugosos convenios de publicidad.

En este sentido, primero están los consentidos y amigos del mero mero, luego los incondicionales del jefe de prensa en turno, ahí está el detalle, no se transparentan los recursos que se gastan del erario estatal, para quedar bien con unos cuantos.

De esta forma, se ahorran un dineral, que nunca se sabe a dónde va a parar, ni menos los entes fiscalizadores no se les ha ocurrido que se exhiban facturas y se justifique la contratación de publicidad.

La verdad es que es una gigantesca complicidad, por eso en la pasada contienda electoral se registraron más de diez mil candidatos, el dinero fácil y mal habido es la zanahoria, el chiste es subir y bajar en los cargos.

A quien se dice el coordinador de los esfuerzos de todos los tlaxcaltecas le han puesto espejitos, desde ahí ve lo que le quieren enseñar, que todo está bien y que en Tlaxcala no pasa nada. ¡Ajá!

Por eso no se cubren las giras, para que no se publiquen las mentadas e inconformidades, mandan e informan lo que se les viene en gana, el mensaje político no llega.

Es triste observar que en los medios amigos dé, solo se publican las giras, las salidas a otros estados que en nada benefician a los tlaxcaltecas y si nos cuesta mucho dinero, es la nueva forma de hacer comunicación.

Pero al insistir en el reparto del dinero de la publicidad, no pasa lo que en Puebla, que los medios deben de justificar su existencia mediante la certificación, para evitar simulaciones.

Porque la contratación de la publicidad oficial no debe de ser encaminada para beneficiar a los amigos o incondicionales, que solo alaban y nunca dicen la verdad de lo que está pasando.

Los simuladores que solo colocan uno o dos ejemplares en los puestos de periódico, para que los vean, son algunas de las lacras que medran con los recursos, en otros casos imprimen en computadora para justificar el ingreso.

Esto pasa en todos los ambientes, en radio, prensa, televisión y ahora con los portales se facilita la incursión de “periodistas”, con una mínima inversión ya se dicen reporteros  hasta o hacen agentes de gobernación.

Ahí debería empezar el cambio, seria deseable que Miguel Moctezuma Domínguez, el secretario de gobierno, realice la separación de oficios, porque sus agentes se hacen pasar por periodistas.

Para evitar esa usurpación de funciones, es necesario que sus agentes se identifiquen plenamente, porque esa gente porta cámara, grabadora y libreta y son los primeros que se cuelan en los conflictos.

Esta situación se ha repetido diariamente, desde el cambio de gobierno, por eso la sociedad tlaxcalteca se ha vuelto desconfiada y violenta y en parte hay razón para desconfiar, confían  y los traicionan.

Pero han sido tantas y tantas las veces en que los agentes se mezclan con los reporteros, que lo mismo se les puede ver desayunando o comiendo a expensas de la gente que hace un esfuerzo por organizar una rueda de prensa.

Tienen el cinismo de poner sus grabadoras, tomar fotografías y nadie les marca el alto, por eso los deberían de identificar con gafetes y su fotografía, es urgente que la dirigencia de la UPET tome cartas en el asunto.

Es por eso que los maestros la emprendieron a golpes contra los reporteros, porque no se sabe quien es quien, paralela a esta confusión ya es preocupante la intolerancia.

 Quien se sienta ofendido está en su derecho de levantar una denuncia, pero hay excesos como el que se cometió con nuestro compañero Martín Ruiz, a quien se le reconoce su valentía al seguir en su línea editorial.

Esta situación por desgracia se ha repetido en varias ocasiones, los policías abusan de su autoridad, cada vez con mas impunidad, ojala y las organizaciones nacionales y extranjeras de periodistas pongan la mirada en Tlaxcala.

La situación es desesperante, las denuncias de los periodistas por agresiones no prosperan, en cambio a la menor provocación los reporteros son reprimidos como ocurrió hace unas horas en la UAT.

Se supone que las instalaciones de la Universidad Autónoma de Tlaxcala son las de una universidad pública, no se trata de propiedad privada, ni mucho menos de una empresa, es del pueblo.

Es inaudito que a estas alturas de la modernidad, algunos funcionarios se sientan dioses del Olimpo y agredan los derechos humanos y constitucionales, en este caso de un comunicador.

Roberto Nava Briones nos dice en su nota que Jesús Lima Covarrubias reportero gráfico del Sol de Tlaxcala fue agredido y detenido por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) por cubrir una nota sobre la amenaza de bomba en la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT).

Por lo que la privación de su libertad del comunicador sería pedida por el director de la facultad de Derecho Rolando Morales Cuéllar.

Lo anterior se dio la tarde de este martes en el campus universitario de la UAT, donde al foto reportero le fue arrebatado su equipo de trabajo y detenido con lujo de violencia por policías que iban fuertemente armados.  

De acuerdo a versiones de varios reporteros que acudieron a la cobertura de la presencia de una bomba en la máxima casa de estudios, señalaron que el director de la facultad de Derecho Rolando Morales Cuéllar habría pedido la detención del periodista gráfico.

Se tuvo conocimiento, que el comunicador fue privado de su libertad al momento de hacer su trabajo debido a que al directivo le incomodo la presencia del reportero gráfico que daba cuenta de la presencia policíaca al campus universitario de la UAT.

La información preliminar detalló que el foto periodista fue privado de su libertad tras haber sido asegurado y esposado por los uniformados.

Posteriormente fue llevado a las instalaciones de la SSPE donde permaneció detenido sin ningún cargo por un espacio aproximado de una hora, sin embargo fue liberado más tarde sin ningún cargo.

Es la segunda ocasión en la entidad que un comunicador es detenido por incomodar con su trabajo a los gobernantes en turno, y en esta ocasión la intromisión de un directivo de la UAT al ordenarles a los uniformados que no permitieran que se tomaran fotos de la alerta de bomba, provocó el repudio de los comunicadores.

Los gorilas se soltaron en la UAT, se supone que es el último reducto de Tlaxcala en donde deberían de estar asegurados nuestros valores e identidad, pero es todo lo contrario.

Ahora resulta que las nuevas camadas de abogados seguramente van a tomar el ejemplo represivo de sus directivos, es una vergüenza para la libertad de expresión lo que pasa en Tlaxcala con la prensa.

Por eso es urgente que la UPET exija al gobierno que identifique a todos y cada uno de sus empleados, para saber con quienes tratan los tlaxcaltecas y de paso se evitaría suplantaciones.

Que los diputados que vienen emitan una ley que impida la usurpación de la profesión del periodismo y castigue con cárcel a los simuladores, además de sugerir a quienes organizan conferencias de prensa que se organicen.

Primero que elaboren una lista de medios de comunicación serios, que al ingreso a su evento coloquen filtros que exijan acreditaciones a las y los reporteros y que se impida de una vez por todas el ingreso de los espías.

Que en caso de que presenten credenciales de algún medio de comunicación, constaten la existencia del medio y si no existe que remitan al portador de esa identificación apócrifa.

Solo de esta manera se puede rescatar la escasa credibilidad que la sociedad tlaxcalteca tiene en sus medios de comunicación, porque ni son todos los que dicen ser y en muchas ocasiones ni están los que deben ser… ¡YA BASTA!