• Pedro Morales
Mientras las denuncias por agresiones no avanzan en la PGR

Tlaxcala fue sitiada por más de seis horas por “luchadores sociales” que no quieren ser evaluados y menos que les descuenten los días que no van a trabajar, quieren todo o nada.

Su comportamiento nos lleva  a recordar que existen demandas que duermen el sueño de los justos en la delegación estatal de la PGR, ni el cambio de delegada ha llevado a los agresores de periodistas a la cárcel.

Una docena de periodistas tlaxcaltecas esperan que la ley se cumpla, fueron agredidos por maestras y maestros del MBM en mayo, confiaron en la justicia federal, desconfiaron de la local y tienen razón.

Ahora, además de sitiar a la capital del estado por más de seis horas, estos “luchadores sociales”, volvieron a arremeter en contra de compañeros reporteros gráficos y camarógrafos.

Las “profesoras” mostraron su habilidad con las sombrillas, y la verdad ni caso tienen las demandas, estos sujetos se han salido con la suya bajo la bandera de que no quieren represión.

Pero ellos si pueden cerrar calles, bloquear carreteras y hacer lo que quieran, tal parece que vivimos en la selva, la verdad es que no salieron tan bravos los de la policía estatal.

Entre transportistas y maestros, tienen en jaque a la autoridad, no se ve salida, por el contrario cuando debe haber mano firme, les tiembla la decisión de actuar, y no es lo mismo aplacar a gente de los pueblos que a los “aguerridos maestros”.

La verdad quienes cubren las marchas en los medios deberían de ignorarlas, ya que de esta forma si no tienen publicidad gratis los “maestros disidentes” no encontrarán eco en la sociedad.

Hay que hacer notar que si marcharon quinientos, fueron muchos y en Tlaxcala trabajan más de quince mil maestros, lo que indica que son los mismos alborotadores de siempre,

Su actitud troglodita, provocadora y escudada en el cobarde anonimato no puede causar más que indignación, es cuando uno se pregunta ¿Y dónde está la autoridad?  

¿Por qué el estado no hace valer su fuerza con quien debe?

Es curiosa la forma de aplicar la justicia en Tlaxcala,

Mientras que por otro lado, los transportistas ya mostraron su agresividad, y es en la mayoría de los casos, nadie se atreva a estacionarse en su territorio o bases porque arde Troya.

Lo mismo que los taxistas que se han apoderado de las calles en las principales ciudades de Tlaxcala, lo mismo pasa en Tlaxcala, Zacatelco, Apizaco o Huamantla, la anarquía y el desorden es total.

Si analizamos que ahora consideran al reordenamiento una invasión de sus rutas, estamos fritos, la reacción violenta no se hace esperar y ya encarrerado el ratón, a subir el costo de los pasajes.

Son tiempos difíciles, cada quien tiene su razón y forma de ver las cosas, pero cuando se agreden los derechos de terceros, es cuando no se vale que maestros disidentes agredan a quien cumple con su trabajo.

Los insultos, las amenazas pasan por alto, lo que no se vale es la agresión física y cobarde por gente que se escuda en la muchedumbre para hacer de las suyas, son delincuentes.

Las escenas que se nos presentan en la televisión nacional e internacional parecieran no ser, ni corresponder a las principales calles de la capital del país, ahora esa violencia ha llegado a Tlaxcala, ha sentado sus reales en la impunidad.

Nadie quiere un enfrentamiento entre hermanos, pero ya es hora de que impere la ley, de que en el caso de las denuncias presentadas por las y los representantes de los medios de comunicación sean atendidas de inmediato.

Mientras todo esto ocurre y lo que venga, en Apizaco los panistas ya encendieron sus veladoras, en tanto que los priistas no dicen esta boca es mía, sigue el suspenso y dicen que es cuestión de horas para una solución.

Y por si fuera poco, ahí vienen las normalistas y el siete de mayo con sus peticiones, total que tal pareciera que es mejor irse acostumbrando... HAY QUE TOMAR PRECAUCIONES.