Es urgente que nuestras senadoras y diputados federales denuncien desde las más altas tribunas de la nación lo que pasa en Tlaxcala, en torno al cada vez más deficiente servicio de atención a la salud.
A ver si de esta forma el presidente Enroque Peña Nieto voltea la mirada hacia los tlaxcaltecas y de una vez por todas envía a gente capacitada y experimentada para rescatar al sector salud y apuntalar la atención a los enfermos.
Los tlaxcaltecas nunca olvidarán que Héctor Ortiz y Julián Velázquez Llorente dejaron al sector saludo como un relojito, marchando a buen ritmo e incluso con remanentes de dinero, para que no se detuviera la atención en el relevo.
Dejaron como herencia un hospital infantil que nunca soñamos tener, lo mismo que clínicas rurales en las principales comunidades de los sesenta municipios y ni se diga de nuevos hospitales en Calpulalpan, Huamantla y Nativitas.
Ya es tiempo de que se acaben los pretextos, todo parece indicar que le ha quedado “grande la yegua de la salud” a este gobierno, porque de nada nos sirve que pinten los hospitales, mientras la atención va de mal en peor.
Así como de nada nos sirve la presencia de Tlaxcala, con publicidad en los medios que nos cuesta un dineral a los tlaxcaltecas, para enterarnos de viajes al extranjero, presencia con gobernadores, en verdad en nada nos ayuda.
“Candil de la calle y oscuridad en su casa”, mientras hay carencia de personal, medicinas, bacterias peligrosas en el ambiente y ahora la sospecha de muertes por falta de tratamiento prenden los focos rojos en la Secretaría de Salud.
El jueves, miembros de la Agrupación Nacional por los Derechos Humanos y el Medio Ambiente denunciaron ante los diputados locales la muerte de al menos diez personas.
Lo anterior por falta de sesiones de hemodiálisis en hospitales de la Secretaría de Salud, situación que de ser cierta agravó rápidamente la salud de los pacientes porque no deben suspender su tratamiento.
La hemodiálisis es una sustitución renal, consiste en extraer la sangre del organismo y traspasarla a un dializador de doble compartimiento, uno por el cual traspasa la sangre y otro el líquido de diálisis.
Es un método para eliminar de la sangre residuos como potasio y urea, así como agua cuando los riñones son incapaces de esto, es decir cuando hay un fallo renal.
La hemodiálisis se hace normalmente en un cuarto especial en un hospital o en una clínica con enfermeras y técnicos especializados en hemodiálisis.
Aunque menos típico, la diálisis también se puede hacer en la casa de un paciente como hemodiálisis domiciliaria.
El jueves, el secretario de salud, Jesús Fragoso Bernal confirmo que la dependencia encargada de la salud ha pasado por momentos difíciles en los últimos meses.
Reconoció que la invasión de una peligrosa bacteria en gran parte de las maquinas de hemodiálisis en el hospital regional de Tzompantepec, provoco el cierre repentino de lugar.
Dijo que la canalización de los pacientes de padecimientos renales crónicos a otros hospitales de la entidad y foráneos represento un gran gasto para la dependencia.
El oficio enviado al Congreso del Estado, en donde se quejan de la falta de atención de parte del gobierno del Estado fue turnado a la Comisión de Salud del Poder Legislativo para su atención.
Firman el oficio José Juan Remigio Vázquez Rosano y Juan José Germán Mendoza Salcedo quienes pidieron al gobernador Mariano González instruya al sector salud y de respuesta a esta problemática.
En su momento el periódico Reforma dio a conocer que la interrupción del servicio de hemodiálisis en el Hospital Regional de Tzompantepec desde el seis de junio, fue a causa de una bacteria.
Lo que pasa en el hospital ha puesto en riesgo la vida de los pacientes con insuficiencia renal, acusaron familiares.
Sostuvieron que la suspensión provocó que más de 40 pacientes que recibían tratamiento hasta por 12 horas a la semana tuvieran que recortarlo, porque se les canalizó a hospitales del ISSSTE y una clínica privada.
El cambio del tratamiento, aseguraron, generó que algunos de los pacientes fallecieran o empeoraran.
Una de las fallecidas es Harris Grande, joven de 21 años, a quien le diagnosticaron insuficiencia renal a los 17.
Murió la noche del miércoles, tras el deceso su madre, Silvia Grande, atribuyó la muerte de su hija a la reducción de sesiones de hemodiálisis y las complicaciones que trajo.
Se le acumularon las toxinas y le dio un paro cardio-respiratorio, porque ya no recibió sus sesiones de hemodiálisis como las llevaba desde que suspendieron en el regional”, reveló.
Apenas en enero pasado, el Gobierno presumió a esta joven como beneficiaria de la construcción de una habitación especial para enfermos renales, que sería útil cuando le trasplantaran un riñón.
La madre aseguró que aprobaron el protocolo de compatibilidad para que ella fuera la donadora, pero por diversas causas no se realizó.
Una investigación de Malaquías López, de la Facultad de Medicina de la UNAM, constató que la Unidad de Hemodiálisis no cumplía con los requerimientos de la Norma Oficial Mexicana NOM 003 SSA3 para esta práctica.
Hace unos días, en un comunicado, el Gobierno informó que el servicio sería restablecido el 19 de agosto, promesa que no se cumplió, denunciaron los pacientes.
Manifestaron que los primeros días que los enviaron a otras clínicas, la Sesa pagó los servicios, pero cuando solicitaron más sesiones, al menos tres a la semana, ya no quisieron cubrir los costos del tratamiento.
La Secretaría de Salud (Sesa) aceptó que suspendió el servicio en la Unidad de Hemodiálisis del Hospital Regional de Tzompantepec, porque localizó una bacteria en las máquinas.
Informó por escrito que al realizar “un proceso de saneamiento y rehabilitación”, se aprovechó para incrementar su capacidad instalada de 4 a 5 máquinas, lo que atrasó el restablecimiento del servicio.
Como se recordará fue el propio secretario de Salud de Tlaxcala, Jesús Fragoso Bernal quien reveló que en la entidad existe un déficit de hasta cuatro especialistas por unidad hospitalaria, lo que representa una cifra superior de 40 médicos.
Dijo que esta situación ocurre por los bajos sueldos que se ofrece a los médicos y la Secretaría de Salud “no puede elevar los salarios, derivado de una situación que se vive a escala nacional en el sector público del ramo”.
Añadió que esta situación ha afectado a las especialidades que se ofrecen como cirugía plástica, radiología, neonatología, así como médicos internistas, entre otros.
En el caso de un médico cirujano plástico que se logró traer a Tlaxcala, Fragoso Bernal dijo que no se pudo retenerlo, ante los bajos salarios que existen en el sector público.
“Hay casos donde nos dicen que en un día ellos ganan lo que se les paga en una quincena en el sector público, entonces ante esa situación no podemos competir”.
Comentó que muchos de los especialistas buscan obtener mejores ingresos y se contratan en hospitales privados, así justifica la falta de atención y responsabilidad.
Reconoce que los especialistas principalmente están ubicados en los estados del norte del país, pues ahí llega gente de Estados Unidos para operarse y paga en dólares, mientras en Tlaxcala se les pagan centavos.
Lamentó que ya no exista entre estos profesionistas el sentido humanista, para atender a los pacientes en los hospitales del sector público.
Ellos buscan otras alternativas que les garanticen mejores condiciones laborales, reiteró.
Antes el mismo funcionario indicó que Tlaxcala tiene a prácticamente el 100 por ciento de las familias tlaxcaltecas inscritas, por voluntad propia, en el Seguro Popular.
Este año la entidad dispondrá de alrededor de 742 millones de pesos, para este rubro, lo que indica que dinero si hay, lo que falta es por ejemplo que dejen de pagar elevadas rentas de oficinas.
Eso significa que aproximadamente 52 por ciento de la población tlaxcalteca está inscrita en el padrón del Seguro Popular, el resto reciben los servicios de salud y atención médica del IMSS, el ISSSTE o la Sedena.
De acuerdo con el último dato oficial, en el 2010 el programa tenía 220 mil familias afiliadas, el cual busca otorgar cobertura de servicios de salud, a través de un aseguramiento público y voluntario.
Hasta diciembre del 2010, Esperanza Quiroz Pérez, ex titular del Seguro Popular en Tlaxcala declaró que para el 2011 se esperaban más de 680 millones de pesos, en beneficio de más de 733 mil usuarios inscritos.
Según la página oficial de seguro popular www.seguro-popular.gob.mx, en la entidad se registraron sólo a 162 mil 506 familias y 492 mil 949 beneficiaros.
El Seguro Popular forma parte del Sistema de Protección Social en Salud, el cual busca otorgar cobertura de servicios de salud, a través de un aseguramiento público y voluntario.
Está enfocado para aquellas personas de bajos recursos, que no cuentan con empleo o que trabajan por cuenta propia y que no son derechohabientes de ninguna institución de seguridad social.
Los integrantes de las familias afiliadas al Sistema de Protección Social en Salud a través del Seguro Popular tendrán acceso a los servicios médico-quirúrgicos, farmacéuticos y hospitalarios.
Actualmente, el Seguro Popular ofrece una cobertura a 275 intervenciones médicas, las cuales se encuentran descritas en el Catálogo Universal de Servicios de Salud.
Si durante la vigencia de la póliza nace un niño mexicano en el núcleo familiar, debe notificarse de inmediato al Módulo de Afiliación y Orientación más cercano al domicilio.
El menor contará con los beneficios del Seguro Médico para una Nueva Generación (SMNG), a través del cual se le darán los cuidados necesarios para la protección de su salud desde su nacimiento.
Sin embargo la política de salud de el “Gobierno de la Alternancia”, es contradictoria, aunque es destacable que recursos económicos los hay suficientes para atender a la gente, pero se transfieren a otros gastos, como viajes al extranjero .
Por un lado, se afirma que los servicios médico asistenciales de primer nivel que se prestan en los centros de salud son totalmente gratuitos.
Y por otro, se ordena a los directores de los hospitales de segundo nivel que existen en la entidad cobrar las cuotas de recuperación más altas que registra el tabulador autorizado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Trabajadores del sector salud que se desempeñan en las áreas de medicina, enfermería y trabajo social, señalan que la población tlaxcalteca tiene tres posibles vías para acceder a los servicios de salud:
Un primer grupo lo integra la población que cuenta con recursos económicos suficientes para pagar los servicios de la medicina privada, los que constituyen un grupo que no significa más del 10 por ciento del total de la población.
Un segundo grupo que tiene acceso a los servicios de seguridad social, como el IMSS, ISSTE o Pensiones Civiles del estado, porque cuentan con un trabajo y un salario permanente.
Es decir, son todos los que laboran para las empresas privadas y para la burocracia federal, estatal y municipal, y sus familias, significan aproximadamente 30 por ciento de la población.
Un tercer grupo que abarca el 60 por ciento de la población, se refiere a quienes no tienen recursos suficientes, ni cuentan con empleo o salario estable.
Población que para atender su salud y bienestar, utiliza los servicios de carácter asistencial de la Secretaría de Salud de Tlaxcala.
Pero ahora la modalidad administrativa consiste en que debe cobrar a los usuarios una cuota de recuperación, de acuerdo con el tabulador que le autoriza la Unidad de Política de Ingresos de la Subsecretaría de Ingresos de la SHCP.
Ese tabulador establece siete niveles en las cuotas de recuperación, que deben aplicarse de acuerdo con los resultados del estudio socioeconómico que realiza el área de Trabajo Social.
Por ejemplo, por una consulta un usuario debe pagar 53 pesos, 30, 16, 10, seis, cuatro pesos o no pagar nada, es decir quedar exento.
A pesar de la existencia de estos criterios, remitieron a los responsables de los hospitales de segundo nivel de Tlaxcala, Apizaco, Huamantla, Tlaxco, Calpulalpan y Chiautempan el oficio 501801292.
En el que "se autoriza a todas las unidades médicas que cobran cuotas de recuperación, aplicar en forma general el nivel 5 del tabulador de servicios médicos asistenciales vigente.
A excepción de las siguientes en que se aplicara el nivel 6, un parto normal $960, cesárea mil 394 y legrado $877.
Al determinar las autoridades que sólo se aplique los niveles cinco y seis del tabulador de cuotas de recuperación, encontramos que la mayor parte de los servicios registran un costo que se acerca al que rige para la medicina privada.
Por ejemplo, en la consulta general la Secretaría de Salud cobra en el nivel cinco 30 pesos, y en las clínicas privadas entre 50 y 100 pesos, aunque su promedio de cobro es de 24 pesos.
En consulta de especialidades, la Secretaría de Salud cobra en el nivel cinco 64 pesos, y en las instituciones particulares dicho servicio oscila entre 100 y 300 pesos.
En la atención de un parto normal, el sector oficial cobra 960 pesos, y en las instituciones privadas entre 3 y 10 mil pesos.
Una cesárea en Sesa cuesta mil 394 pesos y en los hospitales y clínicas particulares entre 5 y 16 mil pesos.
De acuerdo con la información de los trabajadores, la mayor cantidad de servicios que realizan los hospitales de segundo nivel se refiere a consultas generales, de especialidad y partos.
En el caso de estudios de laboratorio, un examen general de orina cuesta 20 pesos, y en los laboratorios privados, entre 50 y 60 pesos.
En una glucosa, el nivel cinco recupera 20 pesos, y en las instituciones particulares, entre 25 y 55 pesos.
Los exámenes coprológicos cuestan en Sesa 38 pesos, y en los laboratorios particulares, entre 40 y 50 pesos.
El argumento que se esgrime por parte de las funcionarias del gobierno es que los recursos financieros que otorga la Federación no alcanzan para mantener o mejorar la calidad de los servicios médico asistenciales.
De ahí la necesidad de que ninguno de los ciudadanos pobres pueda contar con servicios gratuitos y busquen sacar dinero de donde puedan, pues bajo ninguna circunstancia deben quedar exentos.
Cabe destacar que 75 por ciento de los servicios que presta la institución es gratuito y se refiere a programas prioritarios de promoción y prevención, que es donde se enfoca la tarea de este organismo.
Acciones como vacunación universal, consulta a sanos, enfermedades diarreicas y respiratorias, desnutrición, estimulación temprana, administración de hierro, suministro de vitaminas son gratis.
Tratamientos antiparasitarios que integran el programa de salud del niño y el adolescente son completamente gratuitos en el nivel primario, esto es, en el ámbito de los centros de salud.
En consultas a embarazadas, puérperas, pre-menopausia, pos-menopausia, partos atendidos, planificación familiar y vacunación a embarazadas del programa de salud reproductiva, también son gratuitos los servicios.
En el caso de los partos, son gratuitos siempre y cuando las mujeres embarazadas cumplan con cinco consultas de control prenatal.
También en la detección y tratamiento de diabetes, hipertensión arterial, VIHsida, tuberculosis, cáncer cervicouterino, cáncer mamario y obesidad, los cobros únicamente se refieren a los estudios de laboratorio.
Estos se realizan en el segundo nivel. Además, los programas de zoonosis, salud bucal y accidentes son gratuitos.
Tlaxcala es el único estado en el que no se cobra los medicamentos a la población que se atiende en los 158 centros de salud que integran el primer nivel de servicios medico asistenciales.
Pero ahora los medicamentos son escasos y los pacientes deben comprar sus propias medicinas, ya es costumbre. Las costumbres se vuelven leyes.
Este organismo cuenta con 162 unidades para atender al 60 por ciento de la población, 75 por ciento de los servicios en el primer nivel es gratuito.
Lo que significa que sólo 25 por ciento de los casos, y casi todos referidos al segundo nivel, se cobra una cuota de recuperación, la cual puede ser disminuida por autorización del director de cada unidad.
Previo estudio que realice el área de trabajo social.
Las unidades que integran el segundo nivel son los hospitales de Calpulalpan, San Pablo del Monte, Tlaxcala, Apizaco, Huamantla y Chiautempan.
Todo el sistema de salud médico asistencial cuenta con 425 camas para atender aproximadamente a 600 mil personas, que cada día van siendo más por el desempleo que registra la entidad.
Llama la atención que no obstante las carencias, el médico Fragoso Bernal sigue pagando multimillonaria renta de sus oficinas administrativas en Santa Ana Chiautempan.
Ojalá y nuestras senadoras y diputados federales instalen mesas de recepción de quejas y denuncias, para que demuestren con nombres y apellidos las anomalías que diariamente suceden en la Sesa.., URGE LA INTERVENCIÓN DEL GOBIERNO FEDERAL.
