• José Vicente Sáiz Tejero
En la ciudad rielera se dirime la posición política-administrativa más importante de la entidad

•    Siete son los candidatos registrados… pero no pasan de tres los verdaderamente competitivos

•    Jorge Luis Vázquez por el PAN, Rafael Ortega por el PRI, y Reyes Ruiz Peña por el PT-PRD

 Es llegado el tiempo de atender al acontecer político electoral del estado. Con el inminente inicio de las campañas por las alcaldías, el ambiente en Tlaxcala empezará a caldearse, y a tomar un ritmo más intenso que el impreso a su proselitismo por los candidatos a las diputaciones. Desentendámonos pues, por este lunes, de las muchas cosas de trascendencia que ocurren en el ámbito nacional y démosle espacio, para empezar, a la lucha por la presidencia municipal de Apizaco que es, de lejos, la que mayor interés ha despertado.

Ciudad emproblemada

  Apizaco es el centro geográfico y comercial de la entidad; su población ha crecido en forma importante y es, con diferencia, la ciudad con mayor actividad económica del estado. No obstante ello, y por más que el maquillaje publicitario de la última gestión panista se empeñe en ocultarlos, los problemas que afectan a la gente han crecido exponencialmente. Hay zonas en las que la inseguridad, el comercio ambulante, la prostitución callejera y el transporte público, hacen lucir a la ciudad cual si fuera Bagdad en época de guerra.
Blindaje ciudadano contra la charlatanería

   Por años, amigo lector, he dado cuenta a usted de muchas competencias electorales. Ese cúmulo de vivencias me tiene convencido de que los slogans de los publicistas nada tienen que ver con el desempeño real que tendrá el candidato una vez llegado al cargo al que aspira. Hay que desengañarse: el mejor indicador del trabajo del que pide el voto es su propia biografía; lo demás es palabrería que no compromete, y que sólo vale para enmarcar campañas que -si las comparamos- suelen parecerse las unas a las otras como gotas de agua.

Las encuestas mentirosas

   Desconfíese por principio de encuestas de las que mucho se habla… pero que nadie ha visto. La experiencia aconseja no dejarse llevar por sondeos que, o son inexistentes, o están manipulados al gusto de quien los financia. El elector ha de separar el grano de la paja, y valorar con detenimiento la trayectoria y capacidad de cada aspirante. Con la trayectoria  aludo a la huella dejada en los cargos ejercidos, y con la capacidad, a la destreza para entenderse con la gente, y para transformar sus pedimentos en políticas públicas realizables.

Los candidatos en la lid  

    Pero vayamos al punto. Los candidatos que aspiran a gobernar el municipio apizaquense son: por el PAN, Jorge Luis Vázquez Rodríguez; por el PRI, Rafael Ortega; por el PRD y el PT, Reyes Ruiz Peña; por el PVEM, Gregorio Cervantes; por el PAC, Justo Lozano Tovar; por el PS, José Vicente Hernández y, por último, por el MC, Andrés Larios. Estos son los aspirantes registrados en el IET, aunque nadie debiera extrañarse si varios de los apuntados desisten antes de llegar a la cita con las urnas el ya muy próximo 7 de julio.

Los que nada pintan… y los que pintan poco

   José Vicente Hernández y Andrés Larios, ambos postulados por partidos sin mayor base social, no tienen más horizonte que negociar su declinación. Por su parte, Gregorio Cervantes y Justo Lozano tienen perfiles similares: como diputados, los dos se hicieron notar, más por su estridencia que por su labor legislativa; y aunque tienen recursos económicos abundantes concitan vibras negativas: Cervantes, por haber sido tesorero municipal en una gestión manchada por graves anomalías financieras, y Lozano, porque su fuerza emana del orticismo.

La negociación política… y las alianzas de facto

 Con los elementos de juicio de que dispongo, no creo factible que ninguno de los dos, ni Lozano ni Cervantes, lleguen a reunir adeptos suficientes para meterse a la contienda. Sin embargo, sus respectivos capitales electorales -sumados a los de cualquiera de los demás aspirantes competitivos- sí podrían constituirse en factores que desequilibren la lucha. Sobre todo en el caso de Lozano, es más que dudoso que, teniendo el orticismo salidas más rentables para su causa, lleve hasta el fin una batalla que la tiene perdida de entrada.

PAN: alianzas fallidas… y alianzas falsarias

   Vamos con Jorge Luis Vázquez, aspirante del PAN. Rota la alianza con el PAC, sus opciones se vieron muy disminuidas. Añádase que muchos dudan de la autenticidad del respaldo de Adriana Dávila, pese a ser la coadjutora de su postulación tras plantar sin ninguna consideración a su leal colaborador Juan Antonio González. En su afán por eliminar rivales en su carrera por la candidatura a la gubernatura en 2016, ¿es creíble que apoye al delfín de Orlando Santacruz, quien ya ha dicho que busca el mismo objetivo que la senadora?

Vázquez: ¿candidato de la continuidad… o de la complicidad?

 En general no me fio de candidatos que deben su postulación a su predecesor. Es el caso de Jorge Luis. Esos padrinazgos tienen como propósito cuidar la espalda del que deja el cargo,  a cambio de proporcionar al incondicional sumiso recursos para ganar la elección. La subordinación implícita en esa treta la reconoció Vázquez al asumirse como “candidato de la continuidad”. Por otra parte, acudir a argucias legales para eliminar adversarios a los que se reconoce mayor arraigo popular, revela inseguridad en el aspirante...y en su promotor.

PRI: improvisación desafortunada

 Toca el turno al PRI, y a su abanderado Rafael Ortega. Quien manda en ese partido debió haber visto muy empobrecido y ralo el vivero político tricolor en Apizaco para haber designado a un torero como candidato. Ortega, un matador de toros que como tal es digno de respeto, no tiene antecedente ninguno que permita suponerle preparación, aptitudes ni vocación para asumir el gobierno de un municipio que exige atención a asuntos de elevada complejidad social y que confronta graves problemas en materia de prestación de servicios básicos.

Rafael Ortega, un torero habilitado como político

    Administrar un municipio como Apizaco no equivale -ni mucho menos- a organizar una corrida de toros por esos pueblos de Dios. Se pueden conocer todos los recovecos del enredado mundillo taurino y tener sobrada experiencia -junto con los suyos- en el montaje de ese tipo de espectáculos. Pero de eso a gobernar una ciudad que hoy día debe tener más de 75 mil habitantes, hay distancia. De todas maneras, el votante debe pensar si quiere tener a Ortega al frente de la comuna rielera… o prefiere seguirlo viendo vestido de luces.

Osorio Chong, al margen de especulaciones

   Hay quienes atribuyen a Miguel Osorio Chong haber influido en esa extraña y surrealista candidatura de Ortega. No tengo datos para dar por cierto -o por falso- el trascendido, si bien hay enterados que lo afirman. Pongamos que así haya sido y que, en efecto, existió la tal recomendación; empero, de ello no se infiere que el Secretario de Gobernación, que tan resueltamente ha pugnado en el marco del Pacto por México por comicios equitativos y limpios, no se sigue, repito, que vaya a interferir en la elección de Apizaco. Es infantil creerlo.

PRD y PT, con Reyes Ruiz Peña

   Nos queda Reyes Ruiz Peña. Habida cuenta que, desde el tiempo en que este escribidor se dedicaba a la construcción, y Reyes comerciaba con recubrimientos y muebles sanitarios, me une a él una amistad que éticamente me inhabilita para emitir una opinión imparcial al respecto. Pero le doy una pista, amigo lector: júzguelo por el trabajo que hizo y también por el que dejó pendiente como alcalde que ya fue de Apizaco. Es, por esa razón, el aspirante más conocido y fácil de escrutar. Y saque su conclusión… máxime si votará en la ciudad rielera.

ANTENA LOCAL

Quien te viera… y quien te ve

  Alejandro Rosete se había iniciado en el cultivo de las letras; tenía una clara inclinación hacia ellas. Le habían publicado ya algunas cosas que permitían conjeturar que se hallaba en proceso de gestación un buen escritor. De esto hace diez o doce años, quizá más. Lo traté por un buen tiempo, integrado como estaba a un interesante y divertido  grupo de maestros universitarios y de comunicadores, algunos de los cuales se incorporaron al gobierno de Héctor Ortiz. Rosete fue uno de ellos, si bien a él le tocó ocupar cargos de segundo nivel.

Profunda decepción

   Afectados del inevitable “síndrome del ladrillo”, dejaron de frecuentarme. Supe que trabajó en Comunicación Social, y luego apareció al frente del órgano que debió ser garante del acceso a la información pública en el estado en el periodo orticista. Sólo que el tal órgano jamás dispuso de recursos y, de hecho, nunca funcionó. Luego lo perdí de vista, hasta hace unos días, cuando la prensa local y la nacional dieron cuenta de su conducta como director de un plantel del Colegio de Bachilleres. Confieso que sentí vergüenza… y pena ajena.

LA FRASE DE LA SEMANA

  Se trata de un aserto en el que coincidieron, ante el féretro de Arnoldo Martínez Verdugo, varios de los antiguos -dije antiguos- militantes de la izquierda:

“…se fue un auténtico comunista mexicano…”

 Homenaje para un luchador poseedor de muchos méritos, de entre los cuales siempre destacó su inalterable congruencia.